
Día Internacional del Celíaco:
En el Día Internacional del Celíaco, desde Ospetelco es clave poner en palabras algo que muchas veces pasa desapercibido: la celiaquía no es una elección alimentaria, es una condición de salud. Es una enfermedad autoinmune en la que el organismo reacciona al gluten, una proteína presente en trigo, avena, cebada y centeno, que daña el intestino delgado impidiendo la correcta absorción de nutrientes.
Lo más importante para entenderla es que puede manifestarse de formas muy distintas. Algunas personas presentan síntomas digestivos como hinchazón, diarrea o dolor abdominal, mientras que otras sufren cansancio, anemia o problemas en el sistema nervioso. En muchos casos, incluso, puede no haber síntomas visibles.
¿Pero por qué se da? La celiaquía tiene una base genética: las personas nacen con predisposición, pero la enfermedad puede activarse en distintos momentos de la vida. Factores como infecciones, estrés o cambios hormonales pueden influir en su aparición, aunque el detonante es el consumo de gluten. Es posible prevenir complicaciones con un diagnóstico temprano. Por eso, ante síntomas persistentes o antecedentes familiares, consultar a tiempo marca la diferencia.
Un punto clave es que hoy no existe una cura, pero sí un tratamiento eficaz: una dieta estricta libre de gluten de por vida. Esto no solo mejora los síntomas, sino que permite que el intestino se recupere y evita complicaciones más graves como desnutrición o problemas óseos.
Hablar de celiaquía también es hablar de empatía: de leer etiquetas, de garantizar alimentos seguros y de construir entornos más inclusivos. Porque para una persona celíaca, cuidarse no es una moda: es una necesidad diaria que impacta directamente en su calidad de vida.
